domingo, 20 de julio de 2014

Reseña de RUSE

Estas navidades también estuve probando un juego de estrategia que me encandiló en cuanto lo vi, y lo pillé segunda mano en la PS3. Luego me di cuenta de mi error: los juegos de estrategia están hechos para jugar con mando y ratón, en el ordenador. Y más este.



RUSE es un juego de estrategia ambientado en la Segunda Guerra mundial. En el modo historia somos el coronel Joe Sheridan, de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y seremos destinados por diversos mapas europeos y africanos durante el desarrollo (algo fantasioso) de la contienda.

La historia en sí, que en parte no deja de ser relativamente predecible, sirve como pretexto para dar pie a la estrategia con interesantes medios para hacer rodar el juego. Para empezar, las opciones en el combate son, casi en todos los campos, inabarcable: existen unidades de infantería, artillería, defensa tierra-aire, tanques, antitanques, aviones y prototipos. Y el jugador no tiene suficiente dinero como para abarcar todo el espectro, así que el juego te fuerza a seguir una determinada estrategia, y jugar con las cartas que has empezado a jugar.

El juego prima la velocidad de reacción ante los imprevisto y la adaptabilidad del ejército del que dispongas. Si dispones de muchos tanques y poca infantería, y el equipo contrario posee defensas antitanques, tendrás que hacer uso de la infantería para eliminar las posiciones antitanques. O desplegar bombarderos, si tienes suficiente dinero como para comprar un aeropuerto. Todo ello teniendo en cuenta que las unidades se pueden desbandar y huir si sufren demasiado daño.

A esta dificultad de abarcarlo todo se le suma el uso de la estrategias y del terreno. El mapa del juego se divide en distintos sectores, en los cuales se pueden aplicar estrategias. Desde “silencio de radio” (las unidades que entren ahí no serán vistas por el enemigo, a no ser que tenga unidades presentes en el sector) hasta enviar señuelos para confundir el enemigo. Existen también ciertas
zonas del mapa, como el bosque, donde podrás esconder infantería y unidades antitanques, pero no tanques ni artillería, lo que resulta muy útil para tender emboscadas



En resumen, si te gusta la estrategia, convencional o no, creo que te puede interesar probar este juego.

domingo, 13 de julio de 2014

Colabaración con Websanta

Este año repetí una vez más como colaborador de la revista digital de mi instituto, el IES La Fuensanta, en su 6º edición, que se puede disfrutar aquí. Es cierto que este año no le he podido dedicar mucho trabajo entre laboratorio y Aula de Debate (de hecho, de esta última me tendré que apartar este último curso), y no sé si podré seguir, pero hasta entonces, mi pluma digital estará por allí, aunque sea breve.

Reseña sobre Heavy Rain


De vuelta por aquí, he decidido retomar el blog con una reseña de los últimos videojuegos que han pasado por mis manos.

Tuve la suerte, este año, de fomentar más mis amistades con estudiantes de Física de otros cursos, no sólo del mío. Por recomendación de @Franperiquito (@Franperiqito) este curso pasado estuve jugando a un juego de PS3 al que le tenía ganas: Heavy Rain.



Por resumir un poco la historia, esta trata de un asesino en serie, llamado el Asesino del Origami por las figuras que deja sobre los cuerpos de los niños. Sí, niños. Únicamente mata a niños. El argumento promete ser duro, no tanto por la sangre sino por la diferencia entre cada personaje y sus intenciones.

La historia se plantea desde varios puntos de vista: el padre del último hijo secuestrado que hará todo lo que esté en su mano, un agente del FBI con unas gafas de realidad aumentada, un detective privado que trabajó con la policía y una chica que quiere ayudar, aunque no se sabe muy bien por qué. Todo ello en una ciudad donde la lluvia está siempre presente, cargando la atmósfera y haciéndola asfixiante a medida que avanzamos en el juego.


Me ha fascinado el juego, no sólo por la cuidada historia (desgraciadamente, son muchos los videojuegos en los que la historia es sólo un hilo conductor para apretar botones rápidamente, y no al revés) sino por las posibilidades que un videojuego ofrece a la hora de contarla. Por ejemplo, no se puede guardar la partida voluntariamente; es necesario ir avanzando en el juego, y este se guarda sólo. No existe la posibilidad de volver atrás cuando muere algún personaje o metes la pata con alguna pista (algunas escenas tienes un tiempo y un número de intentos); todo queda guardado y hay que apechugar con los errores y seguir adelante.

Lo que más me encantó fue, cuando terminé el juego, invitar a mi novia y que jugara. Las posibilidades, distintas opciones, conversaciones y finales son tan amplias que no me aburrí, pues era casi como ver otra historia, otro final donde esos personajes no morían, y alcanzaban o no sus metas.


La pega que noto es que necesitas avanzar bastante en la historia para poder tomar decisiones diferentes significativas, y hasta entonces el juego se comporta igual y te muestra lo mismo. Esto significa que, si juegas varias veces, el juego aburrirá si recuerdas muchos detalles. Pero es una ahistoria que merece la pena jugarla al menos una vez.

viernes, 6 de junio de 2014

De exámenes

Como estoy de exámenes hasta el 2 de julio, solo paso para decir que mi padre expondrá en la Diputación de Córdoba unas fotografías acompañadas de microrrelatos, mañana viernes a las 8, junto a sus compañeros de fotografía.