domingo, 14 de febrero de 2016

Unas pocas fotos de senderismo por (alrededor de) Madrid

Tarde, pero comparto aquí algunas fotos nuevas que he añadido a Flickr, de la ruta de senderismo por Rascafría que hicimos gente del grupo Rolatividad de Madrid.


2015-12-11 Rascafría

domingo, 7 de febrero de 2016

Madrid, o cómo aprendí a amar el café

Gran vía, azotea 8


No me gusta el sabor del café. Es amargo, seco, por eso se sirve siempre con azucarillos, o leche. De muchas formas distintas, con nata, con leche condensada.... Como ocurre con el alcohol. Supongo que ocurrirá con las demás drogas: por sí solas no tienen buen sabor, hay que adornarlas.

Entonces, si tan malo está, ¿por qué tomo café? Por lo mismo que quien toma alcohol. Lo necesito, al menos, a corto plazo. Esta semana he empezado (mientras estudio el máster por la tarde) las prácticas de empresa. En mi máster tengo unos créditos obligatorios que tengo que aprobar con unas horas trabajando en una empresa. En principio, sólo son 3 créditos ECTS, equivalente más o menos a 1 mes y medio de trabajo. Pero claro las empresas no contratan por menos de 6 meses. Con lo cual, hay que echar más tiempo del necesario. Al menos, son remuneradas.

Siempre he admirado a la gente que es capaz de llevar múltiples proyectos. En su vida, en general. Y yo mismo no lo llevaría mal. Salvo porque, mientras trabajo, en el máster siguen mandando trabajos y exámenes al mismo ritmo que antes. Sin parar las clases para los exámenes, como suelen hacer en los grados y en otros másteres. Obviamente, todo cuenta para nota. Si el año que viene quiero hacer un doctorado, necesitaría nota en este máster, lo cual se hace difícil con menos tiempo para estudiar.

Imagino que, con esto, se premia también la organización y la determinación. Antes podía dedicar más tiempo a descansar, a vaguear, a no ser productivo.

Se acabó eso. Parece que ya voy “siendo” mayor. Admiro mucho a al gente que aguanta 4h de clase, 5h de trabajo, y estudiar por las noches sin nada. Yo necesito café. Y construirme un buen horario.

sábado, 23 de enero de 2016

Nostalgia

Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta.

Homero, poeta griego (VIII AC-VIII AC)


La mezquita, al fondo





Es cierto que no llevo el suficiente tiempo como para hablar de vivir fuera de casa. Algunos amigos míos han estado todo un curso fuera, en programas Erasmus universitario. Yo sólo llevo 3 meses, con algunas idas y venidas cada mes. Y aun así, me cuesta adaptarme. Quizás porque sé que no me he ido sólo "por la experiencia" un año, sino para poder formarme y quedarme a trabajar.


Creo que la nostalgia de vivir fuera viene dada por tener que acostumbrarse a una ideosincrasia nueva, a relaciones interpersonal distintas. Bromas, costumbres, formas de hablar, intereses distintos. También es verdad que, conforme avanza el tiempo, más creo que voy a seguir viviendo en Madrid una temporada más larga de la prevista. El máster acaba, y las oportunidades laborales van floreciendo conforme entiendo cómo funciona todo esto.

Creo que es interesante sacar esta reflexión, como consejo a quien tenga que salir de su ciudad, que será lo más normal en esta época que nos toca. Para adaptarse a un nuevo lugar, primero hay que adaptarse a su gente. O buscar en tu entorno gente con la que puedas compartir algo. O salir completamente de tu entorno, y arriesgarse a hacer nuevas cosas sin nadie que te acompañe y conocer a gente. Pero buscar exactamente lo que tenías en tu ciudad, eso es pecar de iluso.

domingo, 3 de enero de 2016

Mi 2015 en libros

 Por fin se acerca 2016, sin que nada de 2015 se haya resuelto completamente. Como parece ser la tónica habitual, los proyectos no se acaban cuando queremos acabarlos nosotros, sino cuando tenemos determinación de hacerlo. Sea a la hora que sea. O el día, porque esta entrada estaba prevista para el 29 de Diciembre.

 Hace unos días, vi en otro blog la posibilidad de pedir a la red social de lectores Goodreads que te sintetizase cómo fue tu año en 2015. Y este es el mío.






 La verdad es que me sorprende la cantidad de no ficción que tengo. Aun así, los pocos libros de ficción que este año he leído (La insoportable levedad del ser, La legión de los Condenados, No tengo boca y debo gritar) me ha encantando. Novela filosófica, novela histórica, y ciencia ficción.
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