lunes, 30 de marzo de 2015

¿Dónde me quedo? - El Rincón de la Tinta

Sigo escribiendo para el grupo de literatura que tenemos unos amigos en Facebook. En este caso, el juego literario trataba de introducir en el relato guiños a otras obras de ficción. A ver si encontráis los dos que he metido por aquí:

Doce de la mañana. Mediodía. Aún con dos horas por delante, queda un buen trecho de circuitos, generadores y cálculos por delante hasta que salga de la universidad, y vaya a casa a comer y seguir con lo mismo. No debería quejarme tanto; al fin y al cabo, esto es la universidad, he podido escoger la carrera, y me he esforzado para llegar adonde estoy. Curiosamente, lo que menos me interesa ahora es la clase.

Deslizo entre mis dedos el anillo. Apenas oxidado pero con el marcado paso del tiempo en sus rebordes, no deslumbra, pero llama la atención. Jugando con el metal, tanteo el lobo impreso en el metal, nada feroz pero imponente. Me lo pongo en el dedo anular, presionándolo con fuerza.

El totem hace su efecto. Donde antes un profesor formulaba cómo la onda eléctrica se propagaba por el circuito a frecuencia constante, ahora mi señor, el Rey en el Oeste, explica cómo planea vencer la invasión que sobre nosotros se cierne.

- ¡Esos traidores! Donde antes había fermosos cultivos, yacen ahora cadáveres engusanados de nuestros súbditos
-Vuesa merced no carece de razón, pero atacar descaradamente no nos traería ningún beneficio

Algo más calmado, el Rey en el Oeste camina rodeando el mapa, mientras los allí presentes aguardan. Giro el anular y me lo devuelvo a la mano. Mientras Serrano derivaba e integraba, hice rodar el anillo sobre la mesa, como si fuese una peonza.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Viene un Dios, ¿qué me pongo?

En varias entradas cruzadas entre Florentino (II y III) y yo mismo (I) hemos rozado, tratado y explicado cuál es nuestra posición acerca de los dogmas y las religiones.


Resumiendo brevemente lo escrito, yo empecé, quizás sin mucho atino por mi parte, criticando los dogmatismos. ¿Son los dogmatismos necesariamente malos? Tiende mi opinión a la afirmación, puesto que considero que, en mayor o menor medida, la duda es necesaria (casi tanto como mantener la cordura y certeza en cuanto a otras cuestiones menos dudosas).


Ahora, tema clave, ¿son las religiones dogmáticas? Creo que es el momento de replantearse ciertas cosas. Voy a distinguir entre iglesia (como institución, sea del credo que sea) y religión. Lo que mi compañero Gonzalo critica no es tanto una fe religiosa (formada por creencias) como una fe institucional. Porque los seres humanos fallamos, y es de inútiles no reconocerlos.


¿Puede ser una iglesia dogmática? Sí, se da siempre que no se establezca parresía (derecho de hablar libremente sobre algo) acerca de las creencias de cada religión. ¿Pero es una religión dogmática? No lo creo así. No puedo negar (y menos después de haber leído y disfrutado a Nietzsche) que las personas actuamos más allá de la razón, y nada de negativo tiene eso. Todo lo contrario: creer y aventurarnos más allá de la certeza es imprescindible. Incluso la ciencia avanza saltando al vacío. La religión es algo personal, y sólo uno mismo tiene que justificar ante sí sus propias creencias, mientras que en temas eclesiásticos, se tiene que poner de acuerdo mucha gente, y el tema cambia.


Cada persona tiene sus creencias, y podemos más o menos criticables, pero no negociables. No sólo sería inmoral convencer a alguien (que no quiere hablar del tema, o no quiere ser convencido) de que su Dios, bueno, pues a lo mejor no hace todo lo que puede, no se comporta como debería o directamente no existe. ¿Es creer que no existe, una creencia? Bueno, no lo podría negar con una respuesta rápida y sencilla, pero no es el tema que me interesa.

La duda que me surge es: bueno, si hasta ahora no se ha presentado públicamente ningún Dios, ni me ha buscado a mí, ni yo a él, ¿tiene sentido que me plantee cosas acerca de él? Por eso, ahora mismo, me considero apateísta (“apatía o indiferencia hacia los dioses”): me aparto de esa pregunta, hasta que se den las circunstancias para responderla. Cuando venga un Dios, ya veré qué me pongo.

P.D.: tengo pensada una entrada sobre Dioses y (Ciencia) Ficción, que espero que os guste ;)

domingo, 15 de marzo de 2015

Reseña sobre La guerra interminable (novela gráfica)

Estar en cuarto de Grado (el último año ya) se nota... Disculpen el retraso, aquí va una reseña de una novela gráfica que  leí en Enero.



No pasó mucho, ni un mes, entre que terminé de leer Brigadas del espacio y empecé con La Guerra Interminable. ¿Por qué? Se consideran dos antípodas del tema militar en la ciencia ficción, militarismo contra antimilitarismo, burocracia necesaria vs burocracia inhumana.


¿Qué quiere decir que la burocracia sea inhumana? Los perros no tienen burocracia, las gallinas no rellenan una circular antes de poner un huevo ni los gatos te cierran la ventanilla si no tienes los papeles en orden. Así que, ¿a qué me refiero?


Me refiero a la desconsideración de las normas al tratar con problemas humanos. No todos los humanos son iguales, ni piensan igual, y son capaces de cometer fallos rellenando papeles (por experiencia propia lo digo). Con lo cual, cualquier sistema burocrático que no tenga en cuenta estos aspectos, proponiendo soluciones o dé algún tipo de información, tiene muchas posibilidades de acabar atrapando a las personas entre sus engranajes.


También podría haber escogido el nombre de La guerra deshumanizada. Esto es lo que el autor, John Hardeman, quiere expresar en su novela. Novela escrita, que fue adaptada a novela gráfica por el dibujante belga Marvano. Por algún motivo que no se menciona explícitamente, la guerra entre la humanidad y una raza extraterrestre distinta. O puede que, al más puro estilo 1984, no hubiese guerra, y fuesen los humanos los que mandan a unos incautos a batallar contra seres pacíficos.


Sea como fuere, William Mandela se ve envuelto en una guerra kafkiana: no saben contra quién pelean, pero los mandan batallar, hipnotizados para no huir en mitad de la batalla, a varios parsecs de la Tierra…


Básicamente, eso, y el título, son la sinopsis. Un buen aspecto que sí usa el autor a favor al hablar de la guerra en términos de ciencia ficción es representar la crudeza de esta mediante distintas metáforas: la guerra es eterna debido a que las distancias son enormes; por efectos relativistas, para los soldados pasa menos tiempo que para la sociedad terrestre que están defendiendo, y se producen choques culturales; los ejércitos están incomunicados y desorganizados entre sí, y las naves en el espacio son como globos a presión, a punto de reventar, etc.


Junto con la acertada poca definición (gráfica) de los personajes, que da la impresión de homogeneidad entre los soldados al ser todos ellos carne de cañón, esto es casi lo único a destacar en la obra. A destacar, como original, me refiero. Teniendo en cuenta que compré la obra esperando encontrarme una afilada crítica militarista (y, en definitiva, contra Brigadas del Espacio), lo cierto es que no encontré nada que no se hubiese expresado en otras obras (películas o novelas) mejor: el ejército es muuuy duro, en las batallas mueren seres queridos, se vilipendia la figura del soldado…

Al margen de lo que esperaba, la novela (gráfica) quiere dibujar más cosas de las que realmente calan. Cuando termina el despliege donde está destinado Mandela, y tiene un tiempo de descanso en la Tierra, comenta con otro personaje que esta "Tierra" no es la suya, no era en la que ellos vivieron, y no por la que estaban luchando... Y ahí termina todo. ¿Acaso un breve comentario, ya es suficiente como para dar por zanjado tal filón argumental? Y así, con el resto del argumento.

En conclusión, no es una mala obra (que conste que sólo he leído la novela gráfica), pero si lo que quieren es leer algo de temática bélica crítica, esto no es lo que están buscando.

martes, 3 de marzo de 2015

La cultura del mínimo esfuerzo (II)

A modo de apunte sobre el post anterior, quería dejar este vídeo que he visto hace poco aquí. Tiene ya un tiempo, pero el contexto no parece haber cambiado: