domingo, 13 de mayo de 2012

Democracia y desobediencia

Donde la primera acaba, debe empezar la segunda. Es la propuesta del filósofo australiano y graduado en Derecho Peter Singer, que condensa una serie de argumentos pro y contra la desobediencia en su libro Democracia y Desobediencia.

Cuando fui a Víznar con mi familia, no me esperaba encontrar en el albergue a un grupo de filósofos pro-15M, que me permitieron incluirme en su charla y conversación. Después de estar un rato conversando tras la "conferencia", uno de ellos me recomendó leer a Peter Singer. "Lo encontrarás seguramente en la biblioteca de tu universidad", me dijeron. Y no se equivocaron.

Democracia y Desobediencia es una tesis que escribió en 1971, y publicó en formato de libro dos años más tarde. En ella, exponen distintos modelos de asociaciones en los cuales se plantea un ejemplo práctico, a fin de evaluar mejor sus propuestas y argumentos.

EL EJEMPLO

Al principio del ensayo, propone el siguiente ejemplo: en las universidades británicas, los alumnos se reúnen en una asociación de estudiantes, que toma decisiones que afectan a los alumnos de dicha asociación. Existen tres tipos de asociaciones:

- En la primera, la asociación está dirigida por una única persona, con apoyo de una minoría. Quien tenga alguna discrepancia, puede ir a hablar con él y con sus amigos, ganadores de los últimos torneos de boxeo de la universidad. Este es el modelo dictatorial.

-En la segunda asociación, es el miembro más antiguo de la universidad el que toma las decisiones. Sería un modelo de sociedad tribal.

-Y, por último, en la tercera asociación las decisiones se toman en asamblea, en la que participan todos los miembros. Es un ejemplo de una democracia directa.

En los tres asociaciones, se toma la decisión de subscribirse a un periódico con tintes racistas, según un individuo en particular. Tras intentar dar marcha atrás en la decisión por todos los miembros que las leyes de la asociación le dejan (hablando con el líder, o exponiendo el problema en la asamblea y votando), el individuo no consigue nada. Como piensa que el periódico causará problemas que agravará las diferencias entre los miembros de la asociación, se levanta cada mañana más temprano y roba el periódico para que nadie pueda leerlo. La pregunta es, ¿está justificada su acción de desobediencia? Y, si es así, ¿Cómo de justificada está?

LOS ARGUMENTOS


En el libro, Peter Singer realiza una interesante división de los argumentos pro y contra la desobediencia en sociedades democráticas, para finalmente trasladarlos a una sociedad democrática occidental, que como es describe, se parece más a "una dictadura controlada por muchas minorías" que a una democracia real (directa).

En contra de la desobediencia, el australiano esgrime que la participación en una elección de una decisión dada se implica un compromiso justo. De la participación en una decisión se obtiene la obligación de cumplimentarla.

Por poner un ejemplo personal: en mi carrera, hace unas semanas estábamos decidiendo qué frase pondríamos en la camiseta que llevaríamos todos a la feria el día que quedemos. Tras la recogida de propuestas y votos, la frase ganadora era una frase relativamente obscena (frase que yo no voté, pero que acepté ya que había votado). Entonces, un grupo de alumnos, unilateralmente, decidió que no se iba a gastar 7 euros en una camiseta que no les gustaba. ¿Está justificado? Si miramos con cautela, no. Si hubiera salido la frase que ellos querían, los demás lo habríamos aceptado. De aquí el autor demuestra que la ruptura de un compromiso justo (como es la votación) conlleva el engaño de una minoría y el intento de coacción de esta a los demás. La elección correcta, habría dicho el autor, sería no elegir por ninguna camiseta, manteniéndose al margen de las votaciones (como de hecho hicieron algunos compañeros).

A favor, los argumentos pueden ser complicados de entender, pero el autor propone ejemplos documentados y situaciones que el lector puede tomar como modelos para entender mejor. Una de las situaciones justificadas sucede cuando una mayoría toma decisiones en contra de una minoría. "¿Y, si se toman democrácticamente, porque no debería hacerse?", podría preguntarse el lector. Peter Singer lo resuelve argumentando que, para que una democracia funcione, deben repartirse una serie de derechos entre los participantes, a fin de que las decisiones que se tomen en asamblea no puedan ir contra estos derechos. Estos derechos, generalmente, se recogen en una carta magna o, en el caso de las democracias occidentales, en una constitución.

Otro razonamiento del autor que justifique la desobediencia es una ruptura del compromiso justo. En una democracia occidental, por ejemplo, si un partido se presenta con un programa electoral, y cuando llega al poder, lo cambia radicalmente sin motivo justificado, se podría considerar que ha roto el ideal de compromiso justo en el que se basaba las elecciones, puesto que, por así decirlo, "no ha cumplido su parte del trato".


TIPOS DE DESOBEDIENCIA

Hacia el final del libro, el autor engloba los tipos de desobediencia que, a su juicio, están justificados:

-Desobediencia con fines publicitarios: para exponer este tipo, el autor expone la situación del conocimiento de la Guerra de Vietnam en los años sesenta en Estados Unidos. Como ninguno de los dos grandes partidos que gobiernan (han gobernado y gobernarán) planteaba propuestas en contra de la guerra (en todo caso, una guerra más "suave"), estaría justificado negarse públicamente a participar en al guerra, si se da el caso de que a uno lo llamen para "servir a su país" matando en una tierra extranjera. Otro ejemplo que el autor expone es el del también filósofo Bertrand Russell, y su conocido manifiesto contra la proliferación de armas nucleares.

-Desobediencia por la "reconsideración de la mayoría": tal y como expresa Singer, es posible que una decisión se tome por una mayoría apática a la que el tema que se está tratando no le afecta, y pueda tomar decisiones en contra de una minoría, a la cual sí que le importa dicho tema. Como ejemplo, el autor expone que la desobediencia no está dirigida a coaccionar una mayoría (lo que significaría una rotura del compromiso justo), sino a que reconsidere su decisión. El ejemplo que se propone es el de la situación que denunciaba Martin Luther King.

Una interesante conclusión que el autor destaca es que, si la desobediencia está destinada a cambiar alguna norma de un sistema democrático, el hecho de ejecutar una desobediencia implica aceptar el castigo que esta impone, consiguiendo así mayor publicidad. Un ejemplo más local y reciente de desobediencia es el de la campaña #novullpagar. En ella, los conductores que circulan por las autopistas de Cataluña piensan que el pago de los peajes les parece desproporcionado y estas están más que amortizadas, mantienen.

CONCLUSIÓN

Para mí, Democracia y Desobediencia es un libro lo suficientemente resumido y breve como para que sea un referente a la hora de plantearse qué pasos hay que seguir en ciertas situaciones más o menos democráticas. Por ejemplo, ahora que estoy en la universidad (y que soy el delegado de mi curso), me puede servir para situaciones en las que tengamos que votar por una u otra decisión. Es el caso del ejemplo que he puesto antes con las camisetas. Además, este libro hace referencia a argumentos y razonamientos de muchos otros, y con la multitud de ejemplos prácticos, constituye un importante compendio de lo mínimo que debemos saber sobre la desobediencia en situaciones democráticas

1 comentario:

  1. El libro parece bastante interesante, y tu resumen muy claro.

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